El delantero uruguayo Luis Suárez habló en exclusiva con Conmebol.com
12-08-11 14:54
En una charla exclusiva con Conmebol.com, el mejor jugador de la Copa América 2011 habló de lo inolvidable consagración uruguaya.
Pura risa. Suárez en un entrenamiento previo a la Final, con la risa de fondo de 'El Maestro Tabárez'.
Goleador. Anotando el primero de sus tantos ante Perú en la semifinal.
Con la Copa América. Suárez y un momento único: levantando el trofeo.
El mejor jugador. El uruguayo recibe la distinción de mejor jugador del certamen.
Por su mente aún pasan una y mil veces las imágenes del vestuario del estadio Monumental. Ese camarín que se transformó en un verdadero candombe y en el cual la murga uruguaya inundaba de alegría a los campeones de América. Esos abrazos interminables con cada uno de los integrantes de esa delegación que más que un equipo, pasó a ser una familia que disfrutó cada instante de la consagración en tierras argentinas. El que está del otro lado del teléfono para recordar todas esas postales no es otro que el mejor jugador de la Copa América, Luis Suárez, quien un poco más aliviado y relajado tras la gran conquista atiende a Conmebol.com para hablar de todo lo que le dejó la decimoquinta estrella continental de la Celeste.
-A varios días de la consagración, ¿qué sensaciones te quedan de la Copa América?
-Obviamente a medida que pasan los días uno se va tranquilizando y cayendo en la realidad de lo que se ha conseguido. Todos los mensajes de la gente, los agradecimientos de quienes te dicen que le alegraste la vida, es lo que más reconforta porque si bien uno busca la gloria individual y grupal, nada paga más que ver a un país uniéndose como lo hizo Uruguay tras haber salido campeones.
-¿Cómo tomaste el espectacular recibimiento que les brindó todo el país?
-Fue único, no recuerdo haber vivido algo semejante. Miles de personas esperándonos hasta altas horas de la madrugada, ver a gente grande y chiquitos saludándonos emocionados cuando pasábamos por la avenida Italia es algo que nunca me voy a olvidar. A todos nos llena de orgullo que la gente nos dé tamaña muestra de afecto, habíamos vivido algo similar tras el Mundial de Sudáfrica, pero en ésta ocasión fue inolvidable.
-¿Cuál era el objetivo cuando pisaron Argentina?
-Nuestra meta era llegar a la final y lo conseguimos. Era hora de obtener un título, después de la gran actuación que habíamos tenido en el Mundial. Éramos conscientes de que haciendo bien las cosas teníamos muchas chances de llegar al último partido del torneo y por suerte se nos dio.
-Si tienes que elegir los por qué de la conquista, ¿cuáles serían?
-La razón fundamental por el hermoso grupo humano que hay. Es espectacular. Todos somos iguales, ninguno se cree más que otro y estamos muy unidos. Este grupo se lo merece porque se formó tras un proceso muy largo en el que sufrimos mucho y era hora de que Uruguay tuviera un título grande y esta alegría. Todos hablan dentro del grupo y no importa si llevas cien partidos con la selección o uno solo porque sabemos que va a jugar el que el entrenador vea mejor. Además, nos tenemos mucho cariño, desde que se formó este grupo no hay una cara larga, nunca un enojo. La convivencia es genial, nos sentimos como hermanos, con cada uno de los integrantes de la delegación, no sólo del plantel.
En lo futbolístico fue clave definir bien los roles que tenía cada uno dentro de la cancha. Ninguno se salía de lo pactado por el Maestro y eso hacía estar tranquilos al resto.
-Cada vez que se los escucha hablar a uno de ustedes, se remarca por sobre el resto de las cosas la convivencia dentro del vestuario…
-(Interrumpe) Es que es muy importante para nosotros los jóvenes respetar la trayectoria de jugadores como ‘El Loco’ (Abreu), ‘El Ruso’ (Diego Pérez), ‘La Tota’ (Lugano) y Forlán, quienes son los que más tiempo llevan defendiendo la camiseta del seleccionado. Pero lo fundamental es que ellos nos dan el lugar necesario para ser partícipes en el momento que se toman las decisiones más importantes.
La charla va dejando atrás la timidez del nacido en Salto y deriva en un personaje muy importante para el fútbol uruguayo: Óscar Washington Tabárez. Para Suárez, el ‘Maestro’ es el principal responsable de este gran momento que atraviesa la Selección charrúa: “Tiene la mayoría de la responsabilidad del logro por muchos motivos. La disciplina que ha implementado en el grupo es clave. Pero además sabe cuidar y crear el grupo como ningún otro puede hacerlo y eso nos da mucha tranquilidad a nosotros”. A pesar de estar en la cima de su carrera, el actual delantero del Liverpool inglés no se olvida de los tiempos en los que la Celeste no pasaba por un buen momento y la forma de actuar del entrenador: “Ahora todos festejamos porque logramos algo muy importante, pero para llegar al lugar donde estamos sufrimos un proceso muy largo, que fue amoldando muchos jugadores jóvenes con algunos de experiencia. Y los malos resultados nos acompañaron, pero ‘El Maestro’ siempre confió en nosotros y nos dio los elementos necesarios para revertir el mal momento y llegar a esto que nos toca vivir”.
-Hablemos un poco de fútbol, ¿En qué momento caíste de que eras campeón de América?
-Antes de que termine del partido ya te dabas cuenta que no se nos podía escapar de ninguna manera por cómo estábamos jugando. Lo que tratamos de hacer fue tener la pelota para que pase el tiempo y Paraguay no pueda crearnos peligro. Creo que en la final el equipo llegó a ese punto de madurez absoluta en el que cada uno hacía lo que el resto necesitaba para sacar la diferencia.
-Recorramos el camino a la gloria en cada una de las escalas que tuvieron. ¿Qué recuerdas del estreno ante Perú?
-Sabíamos que era el debut y que por lo tanto era el partido más difícil. También éramos conscientes de que el nivel estaba muy parejo y que los candidatos eran Brasil, Argentina y Chile. La verdad que lo más destacado de ese partido ante Perú fue que no perdimos porque la verdad es que no jugamos para nada bien.
-¿Ante Chile fue la primera demostración de que estaban para luchar por el título?
-No veníamos bien del primer partido y sabíamos que era el rival más difícil, por los jugadores que tiene y porque prácticamente era local por la gente que trajo a la Copa América. Nos costó mucho acomodarnos pero el gol de Palito (Álvaro Pereira) nos dio tranquilidad. Nos empataron rápido y no nos fuimos contentos porque queríamos ganar para ya estar clasificados.
-Luego llegó la primera victoria del torneo ante México.
-Para salir campeón debíamos ganarle a todos, y teníamos claro que era el rival menos parejo con el resto por haber venido con un sub-23. Pero lo hicimos bien y sabíamos que de ganar nos tocaba Argentina.
-¿Qué sintieron cuando se enteraron que les tocaba enfrentarse al local, con Messi, Di María, Higuaín y compañía, en cuartos de final?
-Que para estar entre los cuatro mejores del torneo debíamos mostrar todo lo nuestro. El local tenía la obligación de ganar porque era ‘su’ Copa, pero Uruguay es Uruguay, cuando las papas queman nosotros sabemos demostrar. Fue el partido que más sufrí sin dudas, no porque hayamos empatado sino porque el rival jugó muy bien, tuvo muchas situaciones y sufrimos mucho jugando con un hombre menos (NdeR: fue expulsado Diego Pérez en el primer tiempo), pero salió la garra charrúa, como se dice, para llegar al objetivo.
-Daba la sensación que no podían perder con nadie después de eliminar al local
-Nosotros nos sentíamos invencibles, por la manera en que estaba el grupo. Lo que habíamos sufrido para dejar a ese monstruo en el camino nos hacía muy fuertes, sobre todo de la cabeza. Lo demostramos con Perú, sobre todo en el segundo tiempo, y llegamos a la final de la mejor manera.
-¿Fue su mejor partido la Final?
Terminamos jugando nuestro mejor partido justamente en la final, porque el gol mío nos abrió las puertas para desarrollar las situaciones que mejor dominamos. Después supimos manejar los tiempos y demostramos por qué éramos los campeones de la Copa América.
-¿Recuerdas que hacías cuando Uruguay se consagraba en la Copa América del 95?
-Estaba viéndolo en casa, me acuerdo clarito, cuando sale el ‘Manteca’ Martínez para festejar el penal que le daba la copa a Uruguay. Parece que lo estuviera viendo (en su voz se denota la emoción de ese chico de ocho años) en este momento la corrida de todos para abrazarlo (a Martínez) cuando se definió la serie. Era algo que no pensé que se iba a volver a repetir. Y la verdad que anotar un gol en la final y ganar 3 a 0 es impagable. Lo cambio por todo lo que me pasó anteriormente porque sin dudas fue la alegría más grande de mi vida futbolística.
-Fue completa la Copa para vos porque fuiste galardonado como el mejor jugador del torneo.
-En lo personal fue lo mejor que me pasó como futbolista, porque salir campeón con mi selección no lo cambio por nada. Los premios individuales que uno recibe siempre son bienvenidos pero el objetivo es grupal y si el grupo no logra nada, de nada sirve lo personal. Por eso digo que la Copa América fue perfecta en todo sentido.
-¿Cómo analizas el futuro lleno de competencia que tiene Uruguay?
-Me gustaría jugar todo lo que viene para Uruguay. Además de la Eliminatoria, que es lo más importante que tenemos de acá a cuatro años, quiero estar en los Juegos Olímpicos porque es algo con lo que siempre soñé. Sin embargo, eso no depende de mí, me excede, pero espero poder estar. También tenemos la Copa Confederaciones en 2013 por lo que hay que estar bien para seguir por el buen camino.
-La proximidad del inicio de la Eliminatoria y la ausencia de Brasil los hace ser los máximos candidatos. ¿Cómo afrontan ese nuevo desafío?
-La Eliminatoria va a ser mucho más dura que la Copa América. Muchas selecciones van a buscar clasificarse aprovechando de que Brasil no participa por ser el organizador. Repito lo que te dije antes, para no pasar los sobresaltos que sufrimos en las últimas dos Eliminatorias debemos hacernos mucho más fuerte en el Centenario, porque cada punto que se pierde como local te cuesta mucho recuperarlo.
-Si debieras definir la Copa América con una sola palabra, ¿Cuál elegirías?
-Espectacular.
Igual de espectacular que lo que fue su torneo. Un torneo que lo tuvo como su máxima estrella y que lo catapultó definitivamente a una de las más grandes páginas en la historia de la Selección de Uruguay.