- En exclusiva para CONMEBOL.com el director técnico campeón del mundo, Lionel Scaloni, vive la previa de una nueva cita mundialista con la Selección Argentina.
- El entrenador de la Albiceleste reflexiona sobre sus raíces en Pujato, la identidad del futbolista sudamericano, el liderazgo de Lionel Messi y el sentimiento que une a toda una generación.
Desde Pujato hasta la cima del fútbol mundial, Lionel Scaloni construyó un camino marcado por la calma, la humildad y una manera muy particular de entender el fútbol. Lejos de las estridencias, el entrenador de la selección argentina campeona del mundo sostiene una idea simple: competir, disfrutar el presente y nunca perder de vista de dónde viene.
Antes de levantar la Copa del Mundo en Catar 2022, Scaloni fue un chico de pueblo. Uno de tantos. De esos que pasaban más tiempo en la calle que dentro de la casa.
“Pujato es el típico pueblo argentino”, recuerda. “Salías de la escuela, ibas a comer y después no volvías hasta la noche. Jugábamos a la pelota, andábamos en bicicleta, en moto… era una vida muy tranquila y que extraño muchísimo”.
En esos recuerdos aparece inevitablemente su familia. Su padre trabajaba largas horas arriba de un camión para sostener el hogar, pero aun así encontraba tiempo para acompañarlo a entrenar. “Dejaba el camión y nos llevaba a Rosario cuando entrenábamos en Newell’s. Mi mamá siempre fue la primera escudera de mi viejo. Hacíamos todo juntos”.

– El fútbol como identidad sudamericana –
Scaloni está convencido de que el futbolista sudamericano tiene algo diferente. No porque todos sean iguales “culturalmente somos distintos”, sino por la manera en la que el fútbol atraviesa la vida desde la infancia.
“Nacemos jugando a la pelota en la calle”, explica. “Sabemos las dificultades que atraviesa Sudamérica y cuando vas a Europa todos quieren tener un sudamericano por cómo vivimos el fútbol y lo sentimos”.
Para él, esa conexión emocional es una ventaja imposible de enseñar. Una esencia que aparece en los momentos más importantes.

– Aprender a convivir con la presión –
Curiosamente, uno de los mayores aprendizajes de Scaloni nació desde la inseguridad. Como jugador, admite que convivió durante años con el miedo a perder.
“Siempre pensaba qué iba a pasar si perdíamos”, cuenta. “Y con el tiempo entendí que era inútil porque te quitaba energía”.
Hoy intenta transmitirles otra mirada a sus futbolistas. “Pase lo que pase, al otro día hay que levantarse y seguir. Ganar, perder o empatar no te cambia la vida”.
Ese equilibrio emocional terminó convirtiéndose en una de las grandes fortalezas de la selección argentina: un equipo competitivo, pero emocionalmente estable.

– Nada librado al azar –
Cuando Lionel Messi dijo que el cuerpo técnico “no deja nada librado al azar”, resumió una de las características centrales del ciclo Scaloni. Aunque el entrenador aclara que existe un límite.
“No les damos toda la información que tenemos porque terminaríamos bloqueándolos”, explica. “Hay que elegir lo importante”.
La preparación minuciosa convive con una idea fundamental: darle naturalidad al futbolista para que pueda expresarse dentro de la cancha.

– Messi, el presente y el privilegio de disfrutarlo –
Pensar en un posible último Mundial de Lionel Messi inevitablemente moviliza al mundo del fútbol. Pero Scaloni prefiere no detenerse en la nostalgia.
“No me gusta pensar en qué va a pasar después. Prefiero disfrutar el presente”, asegura. “Quiero pensar que va a seguir jugando porque, si no, te ponés triste, como pasó con Diego”.
Para él, tanto Messi como Diego Maradona pertenecen a esa categoría de futbolistas que exceden cualquier camiseta o generación. “Son jugadores que marcaron la historia del fútbol”.
Y cuando le preguntan si ambos hubiesen podido jugar juntos, no duda: “Claro que sí. Los sistemas los hacen los jugadores. ¿Cómo no van a jugar juntos los dos mejores del mundo? El problema lo tendrían los rivales”.
– El recuerdo imborrable junto a Diego y Leo –
Entre tantas imágenes que marcaron su carrera, hay una que guarda con especial cariño: aquel partido homenaje donde coincidieron Diego, Messi, Riquelme y otras leyendas.
“Entré al vestuario y me fui a un rincón a mirar”, recuerda entre risas. “Estaban todos los mejores jugadores del mundo y yo estaba medio tímido”.
Con el tiempo se soltó y terminó disfrutando una experiencia que hoy considera irrepetible. “Jugar con Diego, con Román, con Leo… un equipazo. No sé si alguna vez volvió a pasar algo así”.

– El momento que cambió todo –
Después de la derrota frente a Arabia Saudita en Qatar, Argentina atravesó horas de incertidumbre. Camino a la conferencia previa al partido con México, Scaloni dejó una frase que terminaría recorriendo el mundo: “Que la gente confíe”.
“Habíamos hablado con los jugadores y los veía enteros”, recuerda. “Sabíamos que lo íbamos a revertir”.
Aquella reacción terminó transformándose en el punto de partida de un equipo que encontró en la unión, la tranquilidad y la confianza su mayor fortaleza.
– El niño que vuelve a creer –
Uno de los momentos más emotivos que vivió junto a la Selección llegó durante un homenaje realizado por la CONMEBOL. Un niño apareció emocionado, llorando y agradeciendo al equipo argentino.
“Ese chico decía lo que pensaban todos los nenes del país”, cuenta Scaloni.
La escena lo llevó inevitablemente a su propia infancia. A ese chico de Pujato que soñaba con jugar al fútbol sin imaginar todo lo que vendría después.
“Nosotros alguna vez fuimos ese nene”, reflexiona. “Y llegamos hasta acá porque teníamos los mismos sueños que tiene él”.
Ahí aparece quizá la verdadera dimensión de esta Selección Argentina: la capacidad de volver a conectar a millones de chicos con la ilusión.
“Capaz hoy él lo ve lejano”, dice Scaloni. “Pero algún día, por qué no, puede ser él el que esté jugando para Argentina”.
Y mientras Argentina vuelve a prepararse para otro desafío mundialista, Lionel Scaloni mantiene intacta la esencia con la que construyó un equipo campeón: humildad, calma y convicción. Desde aquel chico de Pujato que soñaba jugando en la calle hasta el entrenador que condujo a la Albiceleste a la gloria máxima, su mensaje sigue siendo el mismo: competir, disfrutar el camino y nunca dejar de creer. Porque para Scaloni, el fútbol no solo se juega con talento, sino también con corazón.
CONMEBOL.com/FIFA/EFE















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