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Un grito de festejo que inició en Pretoria y retumbó en Asunción

El grito ensordecedor Paraguay, Paraguay retumbaba fuerte en el estadio Loftus Versfeld de Pretoria, Sudáfrica, 7 años atrás cuando la Albirroja gestaba su mayor hazaña en la historia de los mundiales, accediendo a los Cuartos de Final, tras derrotar a Japón por la vía de los penales.

El Mundial de Sudáfrica 2010 es un recuerdo grato para la afición paraguaya, escrita con letras doradas en la historia del conjunto dirigido en aquel entonces por el estratega argentino Gerardo ‘Tata’ Martino, caracterizado por el despliegue, gran verticalidad y prolijo andamiaje en todas sus líneas, que lo elevó entre las ocho mejores selecciones del mundo.

Paraguay accedía a los Octavos de Final con la experiencia de haberla disputado en Francia 98’ y Corea Japón 2002, donde en ambas ocasiones cayó en tiempo extra por el mismo marcador de 1-0. Entonces, esta era la oportunidad de romper el molde y pasar a los Cuartos de Final por primera vez.

Ganador del Grupo F con 5 puntos, tras empatar 1-1 con Italia (campeón del Mundial 2006); ganar 2-0 contra Eslovaquia y empatar 0-0 con Nueva Zelanda, llegó con un excelente performance a los Octavos donde mediría a la selección japonesa.

Martino dispuso una formación apostando a la ofensiva, 4-3-3. Villar en la portería; Bonet, Alcaraz, Da Silva y Morel en el fondo; Ortigosa en la contención; los volantes mixtos, Riveros y Vera, mientras que en ataque Santa Cruz, Benítez y Barrios.

El encuentro presentó un ritmo intenso desde su comienzo, con un sinfín de llegadas por ambos bandos, donde se rescata dos jugadas claras: la faena elaborada entre el delantero Lucas Barrios y Néstor Ortigosa, pero Kawashima estuvo atento para tapar el tiro. Y un remate desde fuera del área del atacante nipón Daisuke Matsui, que se estrellaría en el travesaño.

La fortuna y las buenas actuaciones de las dos defensas fueron fundamentales para mantener el cero durante todo el encuentro, incluyendo los 30 minutos del alargue.

El reto condicionó la puesta en escena de ambos. La cita con la memoria de ambas selecciones llenó de precauciones a sus futbolistas en el campo. Incapaces de asumir riesgos por temor a un error irreversible.

Las piernas ya no respondían, el cansancio era muto y no quedaba otro camino que los penales, luego de un estoico cotejo, en el que la paridad debía romperse.

El buen tino y el abrazo a la gloria

Edgar Barreto; Nelson Haedo Valdez y Oscar Cardozo habían ingresado en el conjunto guaraní, y los tres jugadores fueron claves durante la tanda de penales.

Precisamente, el primer rematador fue Barreto, con un envío de pierna derecha, fuerte y raso, puso el balón pagado al poste para el primero. (1-0)

Justo Villar, un experto atajapenales, custodiaba el arco paraguayo y frente a él estaba uno de los mejores rematadores de los asiáticos Endo, quien no falló y acostó con maestría al portero albirrojo para el empate (1-1).

Llegó el turno del segundo penal, era el turno del goleador Lucas Barrios, sorprendió y sacó un tiro colocado que se introdujo con suspenso al arco defendido por Kawashima para adelantar nuevamente a los sudamericanos (2-1).

Hasebe marcó la igualdad tras una certera definición (2-2). El mejor remate paraguayo fue obra de Riveros: acostó y ubicó el balón al otro palo del arquero con sutileza (3-2).

Era el momento ideal para que Justo ataje un penal japonés. A Komano parece sobrepasarle el momento, y queriendo asegurar su tanto decide disparar bien arriba, tan arriba que la pelota pega en el travesaño y sale desviado. Paraguay mantenía su ventaja y había que aumentar.

Toda la responsabilidad recayó en Haedo, quien se quitó la presión con un potente remate al centro del arco y con puño cerrado celebró el (4-2).

Paraguay se encontraba en el limbo de la alegría, si Villar contenía el tiro de Honda se metía a la siguiente fase; sin embargo, el japonés con sapiencia y tranquiladad puso el (4-3).

La historia dice que le mejor definidor debía estar en el último remate, Oscar René Cardozo, un rompe redes en el fútbol luso, se hizo cargo de tamaña responsabilidad y con sangre fría disparó a un costado del portero asiático para desatar el júbilo en todo territorio guaraní, que gritó de alegría en la que hasta ahora es su mejor presentación en los mundiales.

 

 

 

CONMEBOL.com

 

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